Leí este cuento hace poco en el tren, después de un tiempo de no hacerlo. Me interesaba poder releerlo observando cuáles imágenes se recobraban en mi memoria y cuáles otras tomaban nuevas formas. Había un chico que dormía cerca en un asiento. Lo cual le daba a mi lectura un condimento más. Y fue el tema de cómo el cuerpo se crea a partir de la elaboración del soñador, lo que me produjo un nuevo acercamiento al cuento. Y comprobé que la idea central (del soñador que sueña un ser pero que se percata hacia el final que él también está siendo soñado por otro) ya no me inquieta, sino que me da curiosidad. Quiero conocer a mi soñador y quiero soñar un nuevo ser.
Este cuento esta en el volúmen "Ficciones" de Jorge Luis Borges, donde también hay otros cuentos que tocan el tema onírico, como "La Biblioteca de Babel", "Funes el memorioso" y otros. Pero ninguno como "Las ruinas circulares".
Con respecto a esta lectura, mi intención había sido leer el cuento completo pero hubo una interrupción y quedo solo la introducción. La Voz humana puede ser interrumpida, puede acabarse, puede fallar, puede abortarse, puede suspenderse, puede faltar y así también engendrar sentido.
Ayer leía que la Voz queda, no solo apresada en aparatos de grabación, sino en lugares más sutiles del cuerpo.
Las ruinas circulares (inicio)
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